Bauta Electro · 2026-11-03 · 4 min

El frigorífico es el electrodoméstico que más horas trabaja: está encendido todo el año, día y noche. Por eso elegir bien importa más que en casi cualquier otro aparato. Una diferencia pequeña de consumo se multiplica durante diez o quince años de vida útil, y una mala elección de tamaño o de tipo se nota todos los días. Estos son los criterios que más pesan.
Como punto de partida, entre 100 y 150 litros por persona sumando frigorífico y congelador. Una pareja suele ir bien con unos 250 a 300 litros netos; una familia de cuatro, entre 350 y 450. Si haces compra grande semanal o congelas mucho, aumenta el espacio del congelador; si compras fresco a diario, prima el frigorífico. Un frigorífico demasiado grande consume más y un frigorífico demasiado justo obliga a apilar y tapar la salida de aire, lo que empeora el enfriamiento.
Los modelos no frost hacen circular aire frío y no acumulan escarcha: no hay que descongelar nunca, y enfrían de forma más uniforme. Los modelos estáticos o de enfriamiento por placa son más sencillos y a menudo más baratos, pero forman hielo y hay que descongelarlos de vez en cuando. Para uso diario, no frost compensa; en un segundo frigorífico o en un trastero, un estático puede bastar.
Desde 2021 la etiqueta va de la A a la G, sin más "+". La etiqueta indica el consumo anual en kilovatios hora, los litros de cada compartimento, el nivel de ruido en decibelios y la clase. Compara el dato en kWh al año, no solo la letra: dentro de una misma clase puede haber diferencias importantes. Un modelo eficiente cuesta algo más al comprarlo, pero suele recuperar la diferencia en pocos años de uso.
Indica el rango de temperatura ambiente para el que está diseñado el frigorífico: SN (de 10 a 32 grados), N (de 16 a 32), ST (de 16 a 38) y T (de 16 a 43). En una cocina muy calurosa o en un garaje, conviene una clase que cubra esas temperaturas; si no, el aparato trabaja forzado o no mantiene bien el frío.
Busca un nivel de ruido bajo, por debajo de unos 40 decibelios, si la cocina está abierta al salón. Deja unos centímetros libres a los lados y por detrás para que el calor se disipe. Comprueba que las puertas sean reversibles, es decir, que se pueda cambiar el lado de apertura, y que el nicho de cocina deje abrir cajones y baldas por completo.
Para el uso diario, el no frost: evita descongelar y reparte mejor el frío. El estático es más sencillo y se usa sobre todo como segundo frigorífico.
Con un uso normal y un mantenimiento básico suele durar entre diez y quince años. Limpiar las juntas, no tapar la ventilación y mantener la temperatura correcta ayudan a alargar la vida útil.
Entre 3 y 5 grados en el compartimento de refrigeración y a menos 18 en el congelador es una referencia habitual.
Normalmente sí, porque funciona todo el año. Compara el consumo en kWh anuales entre dos modelos y calcula en cuántos años recuperas la diferencia de precio.
Antes de decidir, mide el hueco de tu cocina, apunta los litros que necesitas y compara el consumo anual de dos o tres modelos. Con esos datos la elección suele ser mucho más clara que mirando solo el precio.