Bauta Electro · 2026-10-28 · 4 min

Abres el lavavajillas al acabar el ciclo y encuentras un charco de agua turbia en el fondo, con olor a comida. Casi nunca es una avería grave: el desagüe se bloquea con restos de comida, y se puede resolver en pocos minutos. Antes de empezar, desenchufa el aparato y ten a mano una toalla y un recipiente.
Es la causa más frecuente. El filtro atrapa restos de comida, huesos pequeños, etiquetas y trozos de cristal; cuando se llena, el agua no pasa. Gira el filtro para sacarlo, límpialo bajo el grifo con un cepillo y revisa el hueco de debajo por si hay algún objeto. Limpia el filtro al menos una vez al mes.
Si el lavavajillas se movió al limpiarlo o al instalar el mueble, la manguera trasera puede haberse plegado. Aparta el aparato con cuidado, comprueba que la manguera no tiene dobleces ni está aplastada y que sube a la altura que indica el manual antes de bajar al desagüe, para evitar retornos de agua.
El lavavajillas comparte el desagüe con el fregadero. Si el sifón está lleno de grasa y restos, el agua no sale. Prueba a vaciar el fregadero: si también tarda mucho, el atasco está ahí. Limpia el sifón o usa un desatascador. Si tienes triturador de residuos, comprueba que se ha retirado el tapón del conector del lavavajillas.
Usar jabón de fregar a mano o demasiado detergente genera espuma que bloquea la bomba y los sensores. Usa siempre productos específicos para lavavajillas y respeta la dosis. Si ya hay espuma, haz un ciclo de aclarado sin vajilla.
Si has limpiado filtro, manguera y sifón y sigue sin vaciar, o la bomba hace un zumbido sin extraer agua, puede estar bloqueada por un objeto duro o averiada. Aquí conviene llamar al servicio técnico, porque requiere abrir el aparato.
Casi todos los atascos se previenen con tres costumbres. Retira los restos sólidos de los platos antes de cargarlos (no hace falta aclararlos con agua), limpia el filtro del fondo una vez al mes y usa siempre detergente específico para lavavajillas: el jabón de fregar a mano genera espuma de más y puede bloquear el desagüe.
Si el agua de tu zona es dura, usa sal regeneradora y abrillantador para evitar que la cal se acumule en la bomba y los conductos. Una vez al mes, un programa en vacío a temperatura alta con un limpiador específico disuelve la grasa que se pega a las mangueras y al sifón.
Un pequeño resto de agua en el sumidero, bajo el filtro, es normal en muchos modelos. Si ves agua por encima del filtro, con restos de comida o con mal olor al terminar el programa, entonces sí hay un problema de desagüe.
Desenchúfalo, retira la cesta inferior y el filtro y extrae el agua con una taza o una esponja grande. Después limpia el filtro y revisa la manguera. Haz esto con cuidado y nunca con el aparato conectado a la corriente.
Consulta el manual de tu modelo: algunos fabricantes desaconsejan productos caseros porque pueden dañar gomas y juntas. Un limpiador específico para lavavajillas, usado con el programa de mantenimiento, suele ser la opción más segura.
Para evitar que se repita: rasca los platos antes de cargarlos (no hace falta aclararlos), limpia el filtro cada mes y usa sal y abrillantador si tu agua es dura. Si estás pensando en cambiar de lavavajillas, en Bauta Electro te asesoramos.